de D. H. Lawrence

4 febrero, 2012 § Deja un comentario

Se supone que el mundo está lleno de posibilidades, pero en las experiencias más personales esas posibilidades se reducen bastante. Hay cientos de buenos peces en el mar, tal vez, pero la mayor parte parecen ser caballas y arenques, y si uno no es caballa ni arenque, es probable que encuentre muy pocos peces buenos en el mar.

*

No debía permitir que su conexión con él se disipara: oh, no debía permitirlo; de lo contrario estaba perdida, absolutamente perdida en ese mundo de gente cara y vulgar y de juerguistas insaciables. ¡Oh, esos juerguistas insaciables! ¡Oh la “diversión”! Otra forma moderna de enfermedad.

(El amante de lady Chatterley)

Posteriormente Charles Bukowski escribió:

“¿Por qué hay tan poca gente interesante? De entre todos los millones, ¿por qué no hay unos cuantos? ¿Tenemos que continuar viviendo con esta monótona y pesada especie? Parece como si su único acto posible fuera la Violencia. Eso se les da muy bien. Les hace florecer de verdad. Flores de mierda, apestando nuestras posibilidades”

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